Si hay algo que transmite más que una persona en la fotografía, son dos! Y encima enamorados. No hay nada como el amor para tener buenas fotos, ni siquiera la mejor cámara del mundo puede luchar contra eso.
Un rinconcito en la naturaleza (bien puede ser un parque cercano, no hace falta irse muy lejos) y un atardecer, y la magia sucede sola.
Como podéis observar, las fotos son muy naturales y en ningún momento los novios están posando. Simplemente se dejan llevar por mí para estar tranquilos y aparecen las fotos. En cuanto les enseño dos fotos al principio y ven que salen muy guapos, se relajan y todo fluye.
No me ha ocurrido ni una ni dos, sino muchas más, que una pareja me contacta para hacerles un reportaje y al cabo de un tiempo me llaman para hacerles la boda. No hay mayor satisfacción que te recuerden y cuenten contigo para el día más importante de sus vidas. A continuación os dejo unas fotos de Jordi y Esther, dos locos enamorados que me hicieron pasar una tarde fantástica.
Back to Top